MADRID DURANTE EL TERCIARIO:
Desde el final del Cretácico hasta el
comienzo del Paleógeno se aprecia una progresiva continentalización, puesto que
las condiciones anteriores cambian por una elevación del Sistema Central y de
la retirada del mar. El modelo geológico que va a perdurar hasta comienzos del
cuaternario se instala, comenzando un tipo de sedimentación diferente,
claramente continental.
Durante el Mioceno (de los 20 Ma a los 10
Ma) una potente serie de sedimentos continentales se depositó en la Cuenca de
Madrid. Procedentes de la Sierra, los materiales arcósicos se depositaron
mediante un complejo sistema de abanicos aluviales que desembocaban en un lago
salino situado en el centro de la cuenca. Este tipo de ambiente se mantuvo
hasta el final del Mioceno superior cuando se detecta una reactivación
tectónica de la cuenca con el desarrollo de incipientes cursos fluviales, a los
que se superponen las “Calizas de los Páramos”.
Las faunas terciarias más típicas de
Madrid corresponden al Aragoniense medio y superior (Mioceno Medio) y se
distribuyen por toda la parte central de la comunidad. Se conoce que durante el
Mioceno medio de Madrid existió un marco ambiental muy homogéneo, marcado por
unas condiciones de aridez y temperatura elevadas.
Por otra parte, la composición faunística
de estas zonas, aunque es muy variada, responde al mismo patrón. Los
micromamíferos son principalmente cricétidos (hamsters), esciúridos (ardillas
terrestres), glíridos (lirones) y lagomorfos (pikas y conejos); entre los
carnívoros dominaban los anficiónidos (cánidos muy primitivos), los
hemiciónidos (úrsidos primitivos) y los félidos; las formas macroherbívoras
tenían un amplio espectro de tallas, desde los grandes proboscídeos
representados por los mastodontes, hasta pequeños boscídeos de la talla del actual
dik-dik. Entre los perisodáctilos; los rinocerontes y los caballos.
EL CUATERNARIO DE MADRID:
Este período es la última de las eras de
la escala geológica. Su duración no alcanza los 2 últimos millones de años, ya
que el límite inferior que se acepta generalmente y que lo separa del Terciario
es de 1,64 Ma.
La justificación de una era de tan corta
duración se debe a diversos hechos como: el desarrollo de períodos intensos de
frío (glaciaciones).
El estudio del cuaternario informa de
manera más completa sobre la comprensión de los procesos biológicos y
geológicos más recientes, por lo que su conocimiento es imprescindible para la
comprensión de los procesos naturales de eras pasadas, de la naturaleza actual
y de su evolución futura.
Dentro de la Comunidad de Madrid, los
depósitos cuaternarios más antiguos están representados por los sedimentos de
las Superficies de Acumulación que descienden desde los bordes del Sistema
Central hacia los valles de los ríos Tajo y Henares, que fueron los primeros en
establecerse. En una etapa posterior se unen los cursos casi perpendiculares de
los ríos Jarama, Manzanares y Guadarrama. Un caso particular en la evolución de
la red hidrográfica es el río Manzanares.
Los depósitos más típicos del Cuaternario
de Madrid están constituidos por depósitos fluviales formados por cantos,
gravas, arenas, limos y arcillas que dan lugar a formas aplanadas y en
escalera.
Los depósitos cuaternarios con yacimientos
paleontológicos más abundantes en diversidad se encuentran en terrazas
fluviales asociadas a procesos neotectónicos, este es el caso de los areneros
del valle inferior del Manzanares como Adehuela, Arriaga, etc. con faunas del
Pleistoceno medio final, o los del Jarama cerca de su confluencia con el río
anterior como Áridos.