BLACK SWANS (Cisnes negros)


Siempre he querido que el lector de mis textos se entusiasme con ellos tanto como yo al escribirlos y, al fin y al cabo, supongo que eso es lo que todo escritor busca cuando escribe el punto y final de su novela, ensayo, poema o relato.
Nicholas Taleb, filósofo y escritor, lo consigue con su obra El cisne negro. De forma amena e ingeniosa Taleb explica qué son los llamados Cisnes Negros y cómo debemos concebir este término. El objeto de su estudio versa alrededor del impacto que tienen en la sociedad los sucesos improbables, cuyas consecuencias son tan importantes que un puñado de pensadores se esforzarán en dar explicaciones -inexistentes- una vez pasado el hecho. No tienen en cuenta el papel que juega el azar y, por ello, se esfuerzan en encajar lo ocurrido en un modelo condicionado.


Los cisnes negros no pueden ser previstos, debido a que el ser humano pierde el tiempo en busca de explicaciones para los hechos ya ocurridos y conocidos y no explora hacia lo desconocido. Todo eso nos impide reconocer las oportunidades que se topan en nuestro camino obligándonos a simplificar y menospreciar la imaginación de quienes creen en lo imposible.
Para ayudar a la comprensión del término el autor ejemplifica algunos de esos Cisnes Negros, entre los que podemos encontrar el éxito de Google y YouTube e, incluso, el 11-S. Desde el principio explica por qué ha decidido nombrar esos "hechos improbables" como Cisnes Negros: "antes del descubrimiento de Australia, las personas del Viejo Mundo estaban convencidas de que todos los cisnes eran blancos (...). La visión del primer cisne negro pudo ser una sorpresa interesante para unos pocos ornitólogos, pero la importancia de este hecho no radica aquí. Este hecho ilustra una grave limitación de nuestro aprendizaje a partir de la observación o la experiencia, y la fragilidad de nuestro conocimiento. Una sola observación puede invalidar una afirmación generalizada...".
Por lo tanto, ¿Qué es un Cisne Negro? Tres atributos nos ayudarán a distinguirlo: la rareza, puesto que nada ocurrido anteriormente puede intuir la posibilidad de su existencia; el impacto que produce en el orden de las cosas y, por último, la búsqueda de explicaciones que se intentarán llevar a cabo TRAS su irrupción para hacerlo explicable y predecible.

Escena de la película El cisne negro, 2010
No sé si me asusta o me encanta saber que estamos rodeados de Cisnes Negros, que quizás cuando giremos la esquina espacio-tiempo nos crucemos con el próximo o que, incluso ya se esté dando y nosotros aún no hemos sido capaces de identificarlo como tal.
Creo, ahora más que antes, que nuestra visión es limitada, que no conocemos todo cuanto nos rodea y que no sabemos nada, pero nos convencemos de que nuestra vida se rige por una especie de guión previamente establecido; ese "destino" del que muchos hablan y pocos conocen su existencia, quizás porque así se sienten más seguros y prefieren no pensar en lo desprotegidos que están respecto a lo que vendrá.
Pero, al mismo tiempo, admiro a esos Cisnes Negros por ser aquellos que se salen del camino establecido por las masas y toman decisiones que marcarán el ritmo del mundo. Admiro a todos aquellos que persiguen lo que creen, a todos esos valientes que no admiten destinos o gurús y piensan en el futuro a modo de tabula rasa. Me gustan los excépticos, los incrédulos y quienes persiguen sus sueños.