Con Madrid y su arqueología inauguramos una nueva sección del blog. Se trata de una serie escrita, donde, al igual que ocurre con las series televisivas, cada semana se publicará una nueva entrada donde se ampliará la información sobre el tema que estemos tratando. Los asuntos tratados son auténticos cisnes negros; hechos relevantes, pero prácticamente desconocidos que han marcado un punto de inflexión en la historia. Sin más dilación comenzamos con el primero de ellos:
La Arqueología madrileña nunca ha sido un objeto
de estudio popular entre los investigadores. De hecho, no será hasta finales
del siglo XX cuando los estudiosos madrileños comiencen a publicar artículos
sobre referencias arqueológicas cada vez más antiguas.
Por este hecho, encontrar referencias sobre la arqueología matritense se convierte en una ardua tarea que se complica cada vez más a medida que se quiere avanzar en la investigación, debido a la falta de documentación sobre dicho tema.
En cada punto se hace
un recorrido por todas las características que diferencian a cada una de las
épocas estudiadas, de esta manera se profundizará en los yacimientos,
materiales usados en cada momento, los hábitats y tipos de asentamientos y la
arqueología de la muerte.
Es imprescindible señalar en este punto que no
todas las partes se encuentran presentes en cada momento histórico, debido a
una escasez de descubrimientos y recursos.

LA ARQUEOLOGÍA MADRILEÑA EN LA PREHISTORIA:
ANTECEDENTES:
El factor fundamental para la fisonomía
especial de la Arqueología Matritense fue la decisión tomada por Felipe II en
1561 de configurar a esta como capital de la Monarquía Hispánica. Este hecho
afecta a sus orígenes y, además, configurará a esta villa como el centro donde
se establecerán las instituciones más importantes de la Historia de la
Arqueología en España.
PAISAJES DEL MADRID PREHISTÓRICO:
Las ciencias históricas nos permiten
recrear los paisajes del pasado, conociendo cómo evolucionó nuestro entorno
geológico, cómo se formaron las montañas y cuencas, como estas fueron cambiando,
etc. También nos dejan conocer qué animales y plantas vivieron en estos
paisajes geológicos.
Todo esto es posible mediante
el estudio de los yacimientos paleontológicos. En Madrid se combina un variado
patrimonio paleontológico; fósiles marinos paleozoicos y mesozoicos, plantas
mesozoicas, vertebrados continentales terciarios y cuaternarios.
PALEOZOICO Y MESOZOICO:
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| Mapa físico Comunidad de Madrid. Fuente: Pizarra y pupitre |
Desde el punto de vista geológico, Madrid
está formada por dos importantes dominios; las áreas montañosas del Sistema
Central español, caracterizadas por presentar una morfología de superficies en
las proximidades de la sierra y mesetas o páramos conforme nos alejamos de
ella. Ambas excavadas por valles fluviales, dentro de los cuales destacan los
ríos Alberche, Guadarrama, Jarama, Henares, Tajuña y Tajo, este último define
el límite meridional de la Comunidad de Madrid.
La Sierra de Madrid presenta las
evidencias geológicas más antiguas conocidas en nuestra comunidad. Su
información paleontológica es muy escasa, ya que las rocas paleozoicas son
predominantemente granitos y rocas muy metamorfizadas, poco favorables para la
conservación de los fósiles. Sabemos que durante gran parte del Paleozoico el
área estuvo ocupada por un mar, ya que los sedimentos depositados dejaron
testigos fósiles de algunos de los organismos que los habitaron; como
trilobites, moluscos, graptolitos, etc.
Sin embargo, estos materiales
sedimentarios fueron afectados por la Orogenia Hercínica. En los momentos
finales de la extensión ligada a la tectónica hercínica tuvo lugar la intrusión
de la mayoría de los cuerpos graníticos.
El registro sedimentológico se
vuelve a evidenciar a partir del Cretácico, con el desarrollo de sistemas
fluviales que poco después serán cubiertos por sedimentos marinos.
